Rapidamente...

Tanta bronca mascaba el hombre,
que se perdió de ver la belleza
cuando pasaba frente a sus ojos,
un sol en plena tarde nublada
cruzaba la frontera de la imaginación
para irse sin ser visto
para dejar solo dos huellas en la calle
y ninguna palabra.
Mascaba desazón a las cuatro de la tarde,
su jugo se fue hasta hasta las venas
para perderse en una canción cualquiera
que no termina conociendo nadie.
Se perdió el olor a cabello mojado
a una mirada desafiante detrás
de los anteojos de sol,
cuando la tela de la falda negra dobló la esquina
ahí se dio cuenta
que frente a sus ojos
pasó  rápidamente el amor.

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