Aun escuchas...

Aún escuchas los sonidos
que vienen del silencio,
mientras sostienes con fuerza
tus lágrimas
para que no sigan mostrando
el camino a la soledad.
Hay un mundo que separa
la riqueza y la pobreza de tu alma
incontables desiertos,
repletos de pisadas.
Entre extraños sostienes tu fe
como una moneda de plata
eres un mundo lleno de posibilidades,
no la posibilidad del mundo.
Recordar,
como la brisa del verano
dejaba en calma a la herida,
la mano que bordaba estrellas 
al lado de la luna,
 a tu propia verdad 
volar por el horizonte,
sentirse libre de verdad,
aunque las luces se vayan apagando
y a la piel
le queden muchas espinas.
Aunque le des la espalda,
la vida te pone al principio
con el corazón de siempre,
dispuesto a recibir las mismas heridas.



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