Viceversa...
La locura,
fornica con el mar
al compás de las olas;
chocan contra la pared
creada por la ciencia
pero no puede ir más allá,
al menos por ahora.
Extraña mecerse
en los senos de la tierra,
su alma está preparada
para un orgasmo que no llega.
En la noche
un suspiro llega a sus labios,
por un momento la armonía
se pega a sus ojos
como una foto de los mejores tiempos;
al final,
terminan como cenizas
adornando las hojas gastadas de un árbol.
Los recuerdos dejaron de ser
un gemido del corazón
para ser una piedra bastante pesada,
mientras la locura disfruta
la soledad desespera.
Los sueños se olvidaron las comas,
les falta el punto final
el ida y vuelta o viceversa.
fornica con el mar
al compás de las olas;
chocan contra la pared
creada por la ciencia
pero no puede ir más allá,
al menos por ahora.
Extraña mecerse
en los senos de la tierra,
su alma está preparada
para un orgasmo que no llega.
En la noche
un suspiro llega a sus labios,
por un momento la armonía
se pega a sus ojos
como una foto de los mejores tiempos;
al final,
terminan como cenizas
adornando las hojas gastadas de un árbol.
Los recuerdos dejaron de ser
un gemido del corazón
para ser una piedra bastante pesada,
mientras la locura disfruta
la soledad desespera.
Los sueños se olvidaron las comas,
les falta el punto final
el ida y vuelta o viceversa.
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