Nadie cree en vos
Nadie cree en vos
ni siquiera tu propia sombra,
todos te ignoran
incluso cuando lloras,
hay un instante
en el que pides un abrazo
y recibes una puntada.
Sin darte cuenta
la sangre marca tus pasos
al mismo tiempo que su ignorancia.
No quieres un aplauso cerrado
ni un mundo lleno de luces,
solo quieres un poco de agua
cuando tienes tanta sed.
Sed,
boca reseca
llena de promesas,
el mundo tiene su verdad
yo tengo la mía también.
En la agonía del día,
tu propia luz se apaga
para que la sombra pueda
curar su piel,
ves a tu alrededor
como la vida tranza con su propia
miseria.
Si tus pies no pueden
te arrastras,
si tu cuerpo se cansa
que siga tu alma
alguien
recogerá tus partículas
para poder abrazarlas.
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