La rosa...
Calma
un alma con tantas grietas
solo desea respirar
en el eco del último recuerdo.
Un desierto sobre la espalda
el pasado que no se quiere ir,
y el reloj gira sin detenerse.
Hubo un tiempo
en el que la historia
sonreía a la cara,
mientras el espíritu
llego a danzar al ritmo de la lluvia.
Hoy la sombra descansa
al costado de su tumba,
la luz bebe del océano
lo poco que le deja la locura.
Mientras la ciudad,
miente y asesina por la espalda
el bosque deja de respirar
en los brazos de las estrellas.
El alma
no es más que una lágrima
que nace del corazón
para vivir en la piel del mundo.
Aun así
sin colores en el horizonte,
sueña con ir sacándose las espinas
para dejarte la rosa y su perfume...
un alma con tantas grietas
solo desea respirar
en el eco del último recuerdo.
Un desierto sobre la espalda
el pasado que no se quiere ir,
y el reloj gira sin detenerse.
Hubo un tiempo
en el que la historia
sonreía a la cara,
mientras el espíritu
llego a danzar al ritmo de la lluvia.
Hoy la sombra descansa
al costado de su tumba,
la luz bebe del océano
lo poco que le deja la locura.
Mientras la ciudad,
miente y asesina por la espalda
el bosque deja de respirar
en los brazos de las estrellas.
El alma
no es más que una lágrima
que nace del corazón
para vivir en la piel del mundo.
Aun así
sin colores en el horizonte,
sueña con ir sacándose las espinas
para dejarte la rosa y su perfume...
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