Brillar...
La música sonaba sin prisa,
la noche
abrió las puertas del alma
de par en par.
Dos siluetas en la noche
se perdieron en el compás
el punto final selló la inocencia,
los acordes siguieron
nada volvió a ser igual.
Conversaron con las estrellas
después del quinto trago
ellos mismos querían brillar,
quisieron perderse en el bosque encantado,
los aburrió la idea de no regresar.
La noche terminó para algunos,
para ellos siguió un poco más,
hasta que uno de los dos
se perdió en el amanecer
y nunca más
volvieron a brillar.
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