Respirar...
Cansado de los sueños
de beber del cielo
las pocas gotas que llegan
a la boca;
Pensé
en esquivar las piedras
y sonreír
hasta perder la memoria.
No funcionó.
Tomé un auto,
el poco dinero que tenía
quise ir a un nuevo mundo,
viaje por un tiempo
conocí paisajes
ruinas
un sin fin de personajes;
pero todo viaje tiene un final.
Frené el andar
dejé al espíritu
estacionarse
al costado del árbol
en el que mueren las promesas,
sentí que se acomodaba las palabras,
la respiración latía
al compás del corazón.
Comprendí
que no es necesario irse lejos
sino abrir la puerta
para que el alma
pueda respirar.
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