Quería que nadie...

Vino hacia mi su inocencia
no supe que hacer
la besé tiernamente
quedó inmóvil,
desprotegida,
como el pétalo
en el medio de una tormenta.
La abracé
tan fuerte como podía,
seguía sin decir nada
pero se escondía en mi pecho
para tapar su timidez.
Tomé su cara
vi como se escapaban las lágrimas, 
la besé otra vez,
hasta que dejó de llorar.
Pregunté que le pasaba
me dijo que el primer amor
no es para toda la vida.
Partió
con el atardecer a cuestas,
ella 
limpiaba con un pañuelo su cara,
quedé quieto
mientras el anochecer llegaba
quería que nadie me viera
quería que nadie supiera cuánto la amaba.










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