El arte del silencio...
Rozar la piel de la luna,
beber el viento nocturno
hasta que el tiempo diga:
Basta!
Tocar las lágrimas
olvidadas de la sombra
dibujar en el aire
lo que no pueden las palabras.
El arte del silencio,
jugar con la conciencia
al borde de un peregrinar
que no descansa,
ir a buscar sonidos a la memoria
jugar asustar viejos fantasmas.
Hay una barrera
el cuerpo no pasa;
en el horizonte
un mar en el que los gestos
no viajan.
Cuando los gestos se ahogan
después de inundarse el alma
es ahí
que vuela la mente
a un paraíso
lejos de la carne y sus garras.
Los árboles, las rosas
tejen su misterio en el primer bostezo
de una helada primavera.
Yo quiero mi propio misterio
lejos de tantas voces que hieren
y no curan,
lejos del ruido que hace la ausencia
cuando llora.
beber el viento nocturno
hasta que el tiempo diga:
Basta!
Tocar las lágrimas
olvidadas de la sombra
dibujar en el aire
lo que no pueden las palabras.
El arte del silencio,
jugar con la conciencia
al borde de un peregrinar
que no descansa,
ir a buscar sonidos a la memoria
jugar asustar viejos fantasmas.
Hay una barrera
el cuerpo no pasa;
en el horizonte
un mar en el que los gestos
no viajan.
Cuando los gestos se ahogan
después de inundarse el alma
es ahí
que vuela la mente
a un paraíso
lejos de la carne y sus garras.
Los árboles, las rosas
tejen su misterio en el primer bostezo
de una helada primavera.
Yo quiero mi propio misterio
lejos de tantas voces que hieren
y no curan,
lejos del ruido que hace la ausencia
cuando llora.
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