...Tantos fantasmas...

Tantos fantasmas
sueños truncados
de una devoción infinita,
el mar es tan inmenso
pero no puede abrazar
la soledad del alma.
Las huellas en la arena
se pierden
sin prisa, sin pausa.
Un corazón de oro que se apaga
las venas se oxidan
como se oxidan las lágrimas.
Desearía ser un suspiro
para morir en el viento,
pero el misterio 
hizo que sea un penitente,
ciego para ver
duro para sentir,
hay una calle solitaria, 
sin vida para mí?
Esa es la calle
donde mis lágrimas 
irán a morir, 
para renacer nuevamente
en esos fantasmas
que rozan con sus dagas
las cada vez más débiles
paredes del corazón.




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