Bailaba con su ausencia

Bailaba con su ausencia
con la sombra
de lo que dejó el último beso; 
con la lágrima
de un maldito por qué sin responder.

Soñaba con su cuerpo
al compás de la noche
la luz de la luna 
dibujaba su sonrisa al lado de la calle,
sus gemidos bordaban el pasto
con la llovizna
sus manos acariciaban 
la poca fe
que le quedó al hombre.


Le ofreció sus manos
al viento de la noche 
que golpeaba el árbol de su casa,
mientras la lluvia lavaba 
la acera,
llevándose las hojas, la mugre
pero dejando las heridas.

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