Un acorde...

En ese acorde, 
esa pausa de la canción
en la que el espíritu se alimenta
para seguir andando,
ahí están mis ganas de ser.

Aquí estoy
contando en un rosario
todo lo que sufrí 
y cuánto lloré
hasta enloquecer,
en ese tiempo 
que lleva la batalla de vivir.

Los jazmines
corren detrás del aroma,
los fantasmas
lloran en cada rincón
su propia historia, 
aquí hay un acorde
para darle vida a las venas.
Para que el invierno
se vaya de una vez por todas.


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