Paredes gastadas...
Ya no somos los mismos
ni podríamos soñar
con lo que una vez era,
los pasos no marcan
las voces no se escuchan.
La sangre no corre
por las venas.
Somos el eco del viento:
se escucha
llega,
destroza
y se va.
La libertad murió
en el suspenso del cuento
la gente
ya no cree en la gente,
quien te regala una mueca
por la espalda
te clava una espada
quienes te dan una mano
son capaces
de dejarte morir en la calle.
La tarde
quiere dibujar una sonrisa
pero la borra
con sus pasos
con su furia;
no es dios
ni tampoco el diablo
es el hombre
asesinando a su propia especie.
Lo hará por los siglos de los siglos
por el bien de unos pocos,
por que será siempre igual
los "sabios"
seguiran manejando
la conciencia
hasta que el hombre
no sea capaz de salir
a la superficie.
Comentarios