Del corazón al poeta.-
He dejado de latir
esta vez fue la última.
Tú, tonto poeta
sacrificas mi nombre
en aras de una promesa
que nunca será real
ni siquiera
podrá llegar al instante.
Golpeas las paredes
con tanta fuerza
que el eco llega
a las sierras
y vuelve,
con mucho más dolor.
Conmigo se van las promesas
las utopías
tus ganas de vivir.
Sabes
has sido quién peor me ha tratado
golpes, ilusiones
no me alimento de eso
vivo de caricias
no puedo vivir
para curar las cicatrices.
Adiós,
todo es más oscuro
hasta el color
de tus lágrimas,
es más se van todos
hasta tu alma.
El último que apague la luz
éste bárbaro
ha querido asesinar
a su propio corazón.
No hay mayor castigo
para el poeta
que volar en su propio silencio...
No hay mayor castigo
para el poeta
que volar en su propio silencio...
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