Basura de Héroe.
Todos se reían de lo mal que hablaba,cuando hablaba de la extensión de su r y que cada dos cuadras tenía que subirse los pantalones por que los tenía a la altura de la cintura.
Tenía 45 años, pelo largo, barba tupida y un cuerpo tan grande que asustaba.
Algunos creían que era demasiado gordo, pero no, era corpulento lo suficiente como para no hablarle por miedo a una paliza.
Con el tiempo, esa persona pasó a formar parte de las cosas que uno no toma en cuenta, era común, demasiado común.
Todas las tardes, mañana, noches o madrugadas, sabías que en algún punto de la ciudad te ibas encontrar con Juan.
Cuentan las chusmas que asesino a un novio de su prima, cuando la estaba violando en la cocina y que a partir de ahí quedó loco muy loco. En cambio, los que se juntaban a tomar café todas las mañanas, llegaron a la conclusión después del sexto café que lo que en realidad había pasado era que una vez, el novio de su prima lo golpeó con un palo en la cabeza por que le gustaba pegarle a Juan, y que al salir del hospital dos días después fue caminando hasta su casa, entró y le clavó un achazó en el medio de la espalda. Luego de eso, la dejó en el patio al lado de la parrilla donde en tantos asados era insultado, basureado y centro de todas las gastadas familiares y de amigos de familiares.
Ese era el tipo, no se le conocía trabajo. Usaba la misma ropa por varios meses hasta que alguno por piedad le dejaba en la puerta una bolsa con ropa para que se cambiara.
Se comentaba que recibía una pensión, y que con eso mas mal que bien podía llegar a vivir.
Todos los basureros o las bolsas de residuos de los restaurantes de la ciudad eran visitados por él, alguno que lo conocía un poco le daba lo que sobraba del plato del día para que se lo llevara. Solo eso, Juan era tosco y no sabía tratar con la gente, no le gustaba en realidad.
Su casa variaba de acuerdo a la duración de las maderas que usaba para construir una especie de choza. Eso sí, algún mal parido lo denunciaba a la policía por que decía que entristecía la vista del lugar.
Ese era el hombre que revisando un cesto de basura, vio como golpeaban a una mujer.
Eran uno solo, vestido de jeans y camisa rosa, alto pelo corto, de lejos se lo notaba como un cuidadoso con su figura.
La mujer aguantó con bastante entereza los cinco primeros golpes, después cayó al suelo, igual le seguía pegando. El bastardo no la dejaban ni respirar
-"Paren por favor", ella gritaba. Al mismo tiempo pedía ayuda, Juan miraba detrás del árbol donde estaba el cesto, no podían verlo.
El veía esas cosas periódicamente, y muchas más, solo que aprendió a convivir con eso.
Su miseria y la del mundo iban de la mano.
Cuando miró al suelo y luego levantó la vista, algo en sus entrañas le decía que tenía que intervenir.
Caminó sin ser detectado, el hombre, le seguía pegando a la mujer, hasta que llegó yendo por la vereda de enfrente al lugar donde estaba sucediendo todo.
Podía seguir y tal vez nunca hubiese sido detectado, en vez de eso se paró en el medio de la calle.
No se si fueron sus pasos, pero el hombre se dio vuelta y lo vio, la mujer quedó en el suelo aturdida por los golpes, quizás inconsciente.
Avanzó un paso, después otro.
-Juan, dijo con una sonrisa, andate de acá o te mato.
El desprolijo quedó inmóvil, no decía nada, el silencio de la noche lo cortaba la respiración, como todo el mundo lo conocía no reparó en esa persona que conocía su nombre.
-Dejala, no me voy de acá.
-Con vos el mundo no pierde nada, respondió el bastardo y sacó un cuchillo que tenía en el bolsillo, fue hacia Juan al principio lucharon pero no pudo resistir más de la cuenta y recibió una puntada en el centro del corazón.
Murió al instante, su cuerpo quedó en el medio de la calle. El alba se percato de que había un cuerpo. No había rastros de la mujer ni del que lo mató.
Nunca se supo donde estaba su asesino, ni por qué ni cómo pasó.
La noticia como siempre estremeció al pueblo, por uno o dos días.
Después volvió a su ritmo habitual, los que hablaban sin saber seguían haciéndolo. Y Juan?
Su memoria debe estar en algún cesto, en alguna calle del pueblo que tantos años transitó.
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