Silueta...
Siente la silueta
en su labio roto
por tantas promesas,
bebe la arena
creyendo
que es un lago
en el que puede nadar
junto a una sirena.
Al fin de cuentas
es un peregrino
busca romper sus cadenas,
mira al cielo
juega contando las estrellas
se pierde después de las cien,
renuncia
sabe que no puede empezar de nuevo.
La fantasía
rueda sin detenerse
sobre los campos,
un impulso
solo eso
pide levantando sus ojos
al cielo.
Casi roza la utopia
ella sigue lejos.
Mi boca le pide libertad
a la tarde,
lo escribe en la pared
en la calle más alejada
de dios.
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