El sol...

Una vez
el sol posó su encanto
en la ruta
que lleva al final del día.
Un corazón dorado
lleno de perlas
era al mismo tiempo
el amuleto
que sanaba las heridas.
Las lágrimas
bordaron las sábanas
los besos 
la bienvenida, 
 el éxtasis
hizo delirar al espíritu
al mismo tiempo
que tu voz
hacia brillar las estrellas.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Vas a volar?

A Francia.

Esquirla de un caído!