Sed y no puedo...

Sed
 y no puedo
beber la mañana 
de agosto
como tantas veces.
 Boca reseca
 que se parte en mil pedazos
como la escarcha,
cuando el sol 
asoma la ceja por aquí.

El impulso del día
pinta el coraje en la piel,
aunque las preguntas
tejen las nubes del día
sin saber por qué.

La sombra
vestida con trapos del pasado,
se arrastra
buscando una gota de oscuridad,
ya no le queda inocencia
al pasado
ya no hay piel
donde una vez estuvo la herida.

Lejos observo como la noche 
muere,
y con ella 
muere un poco el alma también;
aunque se pueda seguir
sin un norte
aunque ya no estés en mi piel.









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