Mi causa...

Abracé mi causa
tan fuerte
que la ahogué 
al doblar la calle.
No supe que hacer,
corrí con ella
sobre mis espaldas,
era tan pesada,
doblegó la conciencia.

Era inevitable:
la dejé a un costado 
 seguí,
era la primera vez
que las nubes
estaban sobre mi cien.

Miré para atrás
se fue de la vista,
lloré por mucho tiempo
en el mar
encontré
la estela 
de lo que una vez
me hizo feliz.

La seguí,
en el océano
flotaban mis historias,
tan lejos
que mi mano no podían tocarla, 
tan cerca
que el mar no logra desteñir
a un corazón hecho añicos.




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