Secuestro.
Tocaron la puerta,
una
dos veces
después la rompieron a patadas.
Era tres,
cuatro
Papá perdió la cuenta
cuando cayó tendido en la sala.
A Mamá
la arrastraron hasta la pieza
su rostro era desbordado por las lágrimas
a mi sin embargo,
no me hicieron nada.
La extensa biblioteca
murió
por un puñado de brazos
que lograron tirarla.
Se escuchó la orden:
"Quemen la casa"
Los malditos,
Me arrastraron hasta afuera,
vi como el hogar se quemaba
al tiempo que mis padres
gritaban, que corriera y escapara.
Los vi partir
escondido debajo de un auto;
nunca volví a saber de ellos
nadie los encontró
ni siquiera el recuerdo.
Tal vez sus espíritus
ronden en estos aires
para dibujar una sonrisa en su rostro
esa,
que se llevaron los animales...
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