Enfermo del pasado...
Tarde que me hizo enfermar
con el pasado,
la hoja acompasada
temerosa,
llegó hasta los pies llenos
de barro.
De un suspiro
el niño chocó contra la frente
con una sonrisa,
siguió dando tumbos en la calle.
Un paso
quizás dos,
una sombra giraba en el aire
para morir
besando la frente
de ese rostro
poco curtido.
Dos dedos,
un chasquido
y una canción
para cada pena
o castigo
de un mundo
que no da tregua.
De pronto
el corazón cesa,
la luz se apaga
la mente
se rompe en mil pedazos,
en ese instante
en el que mueren las palabras
para darle paso a las letras,
en ese orgasmo que tienen las letras
antes de ser sepultadas por el silencio.
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