el hombre elige la miseria.

Tráeme la daga
con la que el hombre
asesinó por la espalda al destino.

Juntos, iremos por ese
sentado en el cordón
 de la vereda
 que cabiz bajo,
espera un guiño de la vida.

Somos sicarios sin precio, 
 placer de ver 
 la sangre derramada
de nuestra especie.

Imagina un mundo así
 luego sal a la calle,
el hombre  estrella
 sus propios sueños
por despedazar
el de los demás.

No tiene  sentido
ni el reloj 
la suficiente cuerda
pero pudiendo codearse
con la utopía,
el hombre elige la miseria.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Vas a volar?

A Francia.

Esquirla de un caído!