Suspiro cobarde.
En sus labios
la verdad,
fue un suspiro cobarde
de un ángel
que no quiso perder sus alas.
Ahí está
al lado de dios,
riendo a placer,
aunque en el fondo
conserva la esencia de su pecado.
El abismo
queda para los mortales,
para las princesas
que caminan descalzas sobre la tierra,
para los que no tienen nada
y buscan tener un poco.
La luz acelera la ceguera
para aquellos
que quieren vivir en las nubes.
En sus labios
reposa la mentira
muere la ilusión,
lo demás es lágrimas
que suelen mezclarse en las noches
con utopía,
así viven la vida
los que alguna vez murieron de amor...
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