Sin Título...
La inocencia
refugiada en su voz,
era real
como el beso que me dio
antes de esfumarse.
Sus manos
crearon una laguna
tan solo rosando mi pecho,
mientras la vida sigue
el alma está
fuma su séptimo cigarro
al compás
de una oxidada canción.
Viniste una vez
te fuiste para siempre.
No te quedaste para ver
como los tentáculos
devoraban la conciencia,
y las gotas de sangre
envenenaban el camino a casa.
Aún así
quiero que vengas,
un acorde bastará?.
Ven,
llevate lo que queda,
una mueca
que simula piedad
es lo que te hace perfecta.
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