La tinta...
Al hombre lo devora la tinta
la silueta de las palabras,
y el encanto deforme
que tienen algunos
a los que les queda
tan grande
el nombre de escritores.
El guino de frases hechas
lo exacerba,
lleva adelante una causa
y ni siquiera sabe su nombre.
La tinta es capaz de tomar un puñal
clavarlo en el centro del alma,
y después escurrirse entre las manos
como la voz que no escuchamos
para ayudarnos a pensar.
Creo,sinceramente,
que muchos escriben sin saber
el daño que le pueden causar a los demás...
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