Confesión de un jueves de otoño.
No nací para estar en los zapatos de nadie.
No crecí para vivir la vida de otros,
no sirvo para muchas cosas,
pero en el fondo
sabemos que sirvo para algo.
Una piedra puede valer
mil veces más de lo que soy,
Aunque,
desde mi nada,
sonrío sabiendo
que podría llegar a ganar.
Creer en vos me hace más fuerte,
aunque el río devore las grietas
que deja la soledad.
Verte sonreír
me da vida,
me despierta todas las mañanas,
soy capaz de cargar con tu mundo en mis espaldas
para que no conozcas la tristeza.
Cuando era chico
quería cambiar el mundo,
ahora me doy cuenta
que hay muchos mundos que cambiar.
Una rama seca en el árbol
vale mil veces lo que soy,
pero no soy por mi,
sino que quiero ser con vos...
Comentarios