Batalla.
Desde el pálido rostro de la luna
la luz sacude sus formas,
para llegar al eco del fantasma
y permanecer toda la noche
reposando,
en el lado más filoso de la calle.
Los tambores ,
sacuden la humedad de la tierra
para bastardear la inocencia,
de la semilla que quiere crecer
al costado del camino que ha dado la vida.
Hemos visto
como el silencio devora,
la conciencia de la hormiga
para después
ofrecerla como carne podrida,
a la otra cara que tiene la mariposa.
Sin corona está la noche,
sin ley está el océano,
sin río están las lágrimas
Sin historias se ha quedado el cuento.
La luz,
el viento,
la tempestad,
siluetas ocultas detrás del tiempo.
Ante el espíritu del hombre
que yace en el piso,
sigue la guerra
entre el día y la noche.
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}MARCELO DELIA