Merecer la vida...
Morimos a cada instante
en el silencio
que se lleva el sol
cuando se acuesta a dormir.
Somos prisioneros
del tiempo
que el sistema nos impuso.
No creamos
repetimos y
en cada repetición
muere un poco de nosotros mismos;
muere nuestra fe,
el sistema devora al sistema.
La rutina bebe tus lágrimas,
quieres explotar,
no puedes
la rueda sigue girando
en el sentido que no querés.
Morimos y resucitamos,
para volver a vivir lo mismo.
Sin chistar corremos al norte,
en vez de lanzarnos en los brazos
fuertes del sur.
Derrotados, perdedores,
inútiles,
te pueden llamar del mil formas,
tengamos la dignidad con el último aliento
de merecer la vida
no la muerte.
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