La piedad ...
La piedad barre la mente
para esparcir a los costados,
las esquirlas del recuerdo.
Fue un golpe,
quien sabe, dos quizás,
y todo eso bastó
para que la pared de arena
se derrumbe con tan solo un eco...
Después el silencio...
Tan recalcitrante
como mirar a los ojos de la traición,
que baila como una pluma en el aire
meciéndose en las partículas de tu adiós..
Ahí están,
las pocas fotos de la época de oro,
Quemándose.
Es el humo que dibuja el último beso?
A penas, un soplo puede bastar para morir,
A mi se me fue la vida,
Y persisto
sin saber por qué...
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