El ocaso del rey...
Aquí pues
lejos de tener mis facultades mentales;
más lejos todavía
de poder distinguir al amigo del enemigo,
en este lugar
abandono las armas.
Renuncio a la lucha ,
me despojo de mis vestiduras
para que la batalla final se lleve mi cuerpo.
Las venas presionan
para escapar de la piel,
los ojos se vuelven vidriosos,
allá vienen los que una vez amé,
su boca pide sangre
para saciar al río interno.
Todo lo que juré ser,
se convirtió en polvo
para morir en las manos del viento.
Viví mirando el cielo,
cuando las estrellas estaban a mi lado.
Me venció el poder,
lo dejé que atara mis manos,
el ideal supremo
murió en la copa de oro
en las que cabían todas las lágrimas.
Ahí vienen
huelo su sed de venganza,
Los condené....
Estoy realmente solo
empiezo a sentir como me abraza la muerte
y como vienen a mí el recuerdo de
todas las personas que olvidé.
La última foto de mi vida,
veo al hombre ser devorado por la bestia,
a la fe esquivar las súplicas,
al alma gritar pidiendo ayuda
y al miedo
suicidándose
en forma silenciosa,
sin prisa.
Esa fue mi historia,
mi tiempo se consume,
son mis últimas palabras
es la primera vez que no le temo a la muerte...
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Un texto nutrido de imágenes y sensaciones fuertes frente a un mensaje del ya no-ser, del vencido...