Adelante...
Me olvidé de lo que tanto me hacia falta.
No era ausencia de corazón,
era su supremacía.
Tenía rabia, no hablaba,
hasta que lo hizo una vez,
y el mundo
saltó por los aires.
Por una vez
el mundo miraba absorto
su latido,
al fin
alguien pudo entender
que para estar en paz,
primero el corazón tiene que abrir
de par en par sus puertas.
No corrió sangre,
la piel permaneció intacta,
no hubo llanto,
ni siquiera en la foto
se encontró la lágrima.
Solo bastó que el corazón hablara.
Tanta sombra tenía el alma,
que al fin de cuentas
bastaba con una sonrisa
para decirle al mundo
que se había acabado nuestra historia....
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