Somos la sombra más ambiciosa de la vida

No eres inmortal, 
no gozas de la vida eterna, 
a penas puedes madurar, 
para ser en el tiempo una estela.

De dioses o demonios, 
de amores o de olvidos, 
así transita tu vida.

El bien y el mal
son las caras de una moneda,
que tu propia conciencia tira al viento
para que caiga desecha de lado que sea, 
cuantas veces quiera
 al borde del corazón.

Las heridas  sanan por fuera, 
pero persisten dentro.
Somos la sombra más ambiciosa de la vida
marchamos a prisa por el sendero, 
dejando bien atrás el alma.

Somos empleados de la vida, 
nuestra paga es la nada.








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