luces por doquier...

Luces, luces por doquier.
Baldosas frágiles,
atadas por cadenas de barro.
Naipes marcados a cada paso,
el reloj marca las doce,
todavía no suenan las campanas.

Cerca, tan cerca,
una mariposa se arrastra casi
sin fuerza,
su historia se desvanece en las alas,
que un día cargó con honor.

De pronto, como una historia del Nunca Más,
la puerta de roble se abre,
la única, en la última esquina,
un bote, una laguna
que llega hasta la montaña
bañada de pétalos azules,
con algunos toques de rojo carmesí.

Cae rendido,
siente sus pies frios,
fria la conciencia,
congelada el alma.
En su espalda
brilla la punta de la montaña,
tan cerca que quema sus pasos,
tan lejos, que mueren sus sueños...

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