El Edén...


Fui a los ecos de la nostalgia,
a buscar la luz 
que se alzaba en el infinito, 
como la hoja dorada, 
que sigue meciéndose en las mejillas del viento.

Y aún así, 
habitaba la sombra,
con sus labios morados,
soltando versos por los aires,
silbando por lo bajo el desamor.

Calles impacientes,
ojos implacables,
miserias blandas,
que endurecen la memoria del hombre.

La rueda gira en la conciencia,
la tempestad derriba el recuerdo,
recuerdo que quiere volver,
olvido que viaja hasta tu puerta.

El alma explota por los aires,
navega los valles,
los mares,
los pasadizos del bosque encantado.
El edén, está  en el paraíso interno que no exploramos...

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