Dos noches de primavera.

Bajo el cielo azul,
lloraba de felicidad,
miraba la estrellas,
el mundo tenía sentido para el.
Las flores, adornaban su rostro,
y el néctar,
saciaba sus sueños de una noche de primavera.

Que mas queda por vivir,
la música se hizo presente,
y el paraíso interno,
explotó por los aires,
y la mente,
viajó  sobre el mar,
mirando cada estela que dejaban sus lágrimas...

y mientras hacia su viaje,
nada la importaba,
a nada le temía,
por que una vez en mucho tiempo,
pudo sentirse completo,
y su corazón,
latía al compás de su poesía...

Vuelve a rodar la piedra,
el mundo ya no es el mismo,
dos noches, poesía pura,
música dulce para los oídos,
aún persisten
las voces que hablan del sueño eterno.


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