Cansancio...
Duele el alma,
se cierran las venas,
los ojos se hinchan hasta explotar,
vivir es una batalla con consecuencias.
Mañana de verano,
silencio,
silencio,
tan agudo
como un puñal al centro de los sentidos.
La conciencia quiere dormir,
el aire parece un par de sábanas blancas,
que giran alrededor suyo,
lento, tan lento,
que los párpados
prometen nunca abandonar el color escarlata.
El cuerpo es una prosa acabada,
maltrecho, bastardeado,
como una piedra
que gira al compás del 2x4
dentro de la pasión de la vida.
Unas manos acarician la memoria,
una boca susurra al oido,
la imagen se vuelve confusa a cada segundo,
era una sombra la que me llamaba a dormir en
sus brazos...
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