Agonía en una tarde de primavera.


La miras, ves que sonríe,
La amás con toda tu alma,
En el fondo
Quieres  que sea feliz, 
aun sin vos...

Te mira,
Tal vez por piedad,
O por maldad;
Juraste nunca confesar lo que sientes,
Tu frágil conciencia no soportaría su indiferencia.

A veces,
La bestia que está en tu interior,
sacude las paredes del corazón con sus garras,
sientes odio, pareces que explotas,
cuando entrega su amor a cualquier postor.

Y que queda entonces…
El más absoluto sigilo.
Ella nunca sabrá lo que siento,
Tal vez,
Algún amigo le cuente por lo bajo,
que alguien la amó con sus cinco sentidos,
Y los perdió a todos,
por su boca que se esfumó en sus sueños,
por su sonrisa,
que duerme en la esquina más inocente
de la conciencia.

Y esa es su historia,
Decirle?
Que haría con todo el amor que podría darle.
Y si no siente?
no sería el primer caso de quien muere por amor.
A veces, el sol muestra su peor cara,
A quienes viven, sin haber vivido,
A quienes sienten,
Sin haber recibido tus besos.

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