Tierra prometida...
El camino a la tierra prometida,
es un río muerto,
esqueletos,
espadas oxidadas,
barcos sin almas...
Desde una punta a la otra,
pétalos violáceos,
cuervos que vienen por la fe,
migajas,
para saciar su pesadilla.
Cerca del rosario,
el reloj muerto del capitán,
junto a la bandera
que una vez,
rozo el viento...
Hubo una vez una sinfonía,
un verso,
que flotaba en el agua,
nacía de las alas del ángel,
parecía ser eterno.
Río muerto,
venas sin sangre,
camino espinoso,
para los mortales,
que desafían a la creación,
con el cuento,
del que el mar puede besar a la luna.
Tierra prometida,
algún día cobijarás en tus brazos,
al poeta bastardo,
que desafió tu espíritu,
por unos ojos
que desataron el paraíso interno...
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