Poema 8 Octubre 2012
Te amé sin medida,
hasta el hartazgo,
sin saber de dolor,
notando que mis labios,
se volvían mas violáceos,
balbuceando tu nombre...
Bailaba con tu aura,
hasta que sol marcaba la herida,
era un cuerpo que lo sostenía la vida,
era un poema,
al que se le había borrado la rima...
Su voz, fue certera,
como mil puñaladas al centro del alma,
"Las historias se terminan, como todas las historias", dijo,
aun recuerdo su mirada, perfilada al suelo,
y esa mueca final, antes de mostrarme su espalda...
Aun hoy esa estela,
sigue rozando su mente,
pero resiste,
el final es el comienzo de otra historia,
para los que alguna vez,
murieron de amor,
y caminan perdidos entre la gente.
Comentarios