Poema 22 OCTUBRE DE 2012.
Tanta tinta derramada,
para calmar la herida de los besos,
que el viento arrastra desde el pasado.
Ningún recuerdo
es capaz de enfrentar los fantasmas.
Cuerpo que cae rendido,
bendecido por el atardecer,
al borde del mar,
donde yacen esparcidas,
las hojas que cuenta nuestra historia.
La bestia baila en el centro,
abraza el alma
hasta el amanecer,
hasta que el sol descubre,
como los pétalos,
marchan sin destino por el océano...
para calmar la herida de los besos,
que el viento arrastra desde el pasado.
Ningún recuerdo
es capaz de enfrentar los fantasmas.
Cuerpo que cae rendido,
bendecido por el atardecer,
al borde del mar,
donde yacen esparcidas,
las hojas que cuenta nuestra historia.
La bestia baila en el centro,
abraza el alma
hasta el amanecer,
hasta que el sol descubre,
como los pétalos,
marchan sin destino por el océano...
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