Lejos, muy lejos quedo el corazón.

Lejos.
Muy lejos quedó el corazón
Perdido en las amarillentas paginas de un libro,
que escribió la sonrisa del niño...

Hoy los acordes,
viajan en las nubes,
hacia el violeta;
la luna parece un escondite,
para que las estrellas vayan derramar su odio.

La conciencia viaja,
por el laberinto más negro dentro de la montaña,
llenos de cascadas,
que dejaron sus labios.
Las paredes son solo un recuerdo,
tejidas de historias,
que alguna vez hicieron sonreír.

El tiempo viaja en las alas del ángel,
resentido por tanta melancolía,
desde el cielo se pierde una gran parte de la historia.
El silencio puede mitigar tanta ignorancia,
solo falta corazón, bordado con un poco de locura.









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