Cementerio de Poetas.
Cierra sus ojos,
austera,
su mente viaja al cementerio de poetas.
La niebla cubre las cruces,
de los versos que aun suspiran,
dentro de la tierra.
Las hojas,
marcan la epopeya sagrada,
de las almas,
que perdieron todo;
aun yacen derramada en el suelo,
un trozo de historia,
que el corazón no se atrevió a tocar.
Un silencio,
que se pierde por el sonido de un recuerdo.
Suena la sinfonía de un beso,
la misma canción en el lecho del río,
que vio nacer la grandeza,
y al mismo tiempo la miseria.
Los pastores custodian el lugar
con la misma sonrisa,
que los encantadores de serpientes.
Sin temor,
la mente roza las alas de un ángel,
que aun aguarda
el despertar de las almas.
Cada figura de mármol,
Fue esculpida con la sangre a cuesta,
de mil batallas perdidas en tiempo.
Cada pasadizo,
es un verso inanimado,
hacia un mar interno,
lleno de tempestades.
En la entrada,
un arco hecho de coronas,
adornadas con las frases mas absurdas.
Un alma,
corazón de piedra
y cadenas de oro,
señala al cielo,
donde las estrellas brillan aun más,
cuando la poesía no puede darle al mundo un verso.
austera,
su mente viaja al cementerio de poetas.
La niebla cubre las cruces,
de los versos que aun suspiran,
dentro de la tierra.
Las hojas,
marcan la epopeya sagrada,
de las almas,
que perdieron todo;
aun yacen derramada en el suelo,
un trozo de historia,
que el corazón no se atrevió a tocar.
Un silencio,
que se pierde por el sonido de un recuerdo.
Suena la sinfonía de un beso,
la misma canción en el lecho del río,
que vio nacer la grandeza,
y al mismo tiempo la miseria.
Los pastores custodian el lugar
con la misma sonrisa,
que los encantadores de serpientes.
Sin temor,
la mente roza las alas de un ángel,
que aun aguarda
el despertar de las almas.
Cada figura de mármol,
Fue esculpida con la sangre a cuesta,
de mil batallas perdidas en tiempo.
Cada pasadizo,
es un verso inanimado,
hacia un mar interno,
lleno de tempestades.
En la entrada,
un arco hecho de coronas,
adornadas con las frases mas absurdas.
Un alma,
corazón de piedra
y cadenas de oro,
señala al cielo,
donde las estrellas brillan aun más,
cuando la poesía no puede darle al mundo un verso.
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